El mercado inmobiliario está cada vez más exigente y los precios no parecen bajar. Por eso, cuando no consiguen ahorrar lo necesario, muchas personas se preguntan si es posible comprar una vivienda sin entrada. Antes de profundizar, es fundamental entender qué tipos de hipotecas hay en España para saber cuál encaja mejor con tu perfil actual. ¿Realmente hay bancos que presten el 100% del valor de la vivienda? 

La respuesta corta es sí, pero hay que tener en cuenta que no en todas las situaciones. Por eso, a continuación queremos explicarte cómo funciona este tipo de hipoteca, los riesgos que conlleva y cuándo puede ser una buena idea.

¿Qué es una hipoteca sin entrada y cómo funciona?

En las hipotecas sin entrada, los bancos financian el 100% del precio de la vivienda, pudiendo comprar la casa sin tener que aportar ese 20% que normalmente se exige como entrada para una vivienda media.

Eso sí, no hay que olvidar que, incluso con una hipoteca sin entrada, deberemos contar aproximadamente con un 10% adicional para cubrir los gastos de compraventa (notaría, gestoría, impuestos y registro). 

En España, lo más habitual es que los bancos solamente financien hasta el 80% del valor de tasación o de la compra, precisamente para reducir riesgos. Sin embargo, algunas entidades ofrecen hipotecas al 90%, 95% o incluso 100%, especialmente cuando hablamos de hipotecas para jóvenes, compra de inmuebles de la propia cartera del banco o primera vivienda. Opciones que suelen estar ligadas además a requisitos muy concretos, como avales, ingresos estables, ser menor de cierta edad o comprar en determinadas comunidades autónomas.

¿Qué riesgos tienen las hipotecas sin entrada?

Aunque pedir una hipoteca sin entrada puede resultar tentador, lo cierto es que implica un nivel de endeudamiento mucho mayor que el de una hipoteca estándar. 

1. Mayor deuda, mayor riesgo de impago

Al financiar el 100% del valor de la vivienda, la deuda total se dispara. Si a esto le sumamos los intereses, hablamos de cuotas mensuales más elevadas. Por eso, los bancos son tan exigentes con este tipo de hipotecas, porque saben que a mayor deuda, mayor probabilidad de que surjan problemas si tu situación laboral cambia.

2. Cuotas más altas y exigencia de ingresos

Para que te hagas una idea: en una hipoteca convencional, se recomienda no destinar más del 30-35% de tus ingresos mensuales al pago de la cuota. Para garantizar tu tranquilidad financiera, es importante calcular qué hipoteca me puedo permitir con mi sueldo previamente, ya que con una hipoteca sin entrada, es muy fácil sobrepasar ese porcentaje, lo que puede terminar asfixiando tu economía doméstica. ¿Qué pasaría por ejemplo si te quedas sin trabajo o si tienes un gasto inesperado? 

3. Plazos de amortización eternos

Para reducir la cuota mensual, muchas hipotecas sin entrada se estructuran en plazos de amortización más largos (30 o incluso 40 años), lo que quiere decir que pagarás intereses durante más tiempo, haciendo que el piso termine costándote bastante más de lo que pensabas.

4. Posible embargo

Si no puedes hacer frente a los pagos, no sólo perderás la casa, sino que, además, podrías seguir debiendo dinero al banco si la venta del inmueble no cubre toda la deuda. 

Así pues, es muy importante que valores si podrás asumir la cuota mensual incluso en circunstancias complicadas: pérdida de empleo, gastos familiares inesperados o subida del euríbor. 

¿Cuándo es recomendable pedir una hipoteca sin entrada?

La opción de meterse en una hipoteca sin entrada depende mucho de tu situación personal y de cómo lo gestiones. Si puedes esperar unos años para ahorrar la entrada y negociar una hipoteca más segura, probablemente sea la mejor opción. Pero si tienes las condiciones adecuadas, una hipoteca sin entrada puede ser una forma más rápida de acceder a tu propia vivienda. Por ejemplo, en los siguientes casos:

1. Primera vivienda para jóvenes

Muchos bancos reservan estas hipotecas para jóvenes menores de 35 o 40 años que compran su primera vivienda. Además, hay comunidades autónomas que ofrecen ayudas y avales públicos para este colectivo.

2. Cuando tienes un aval sólido

Si puedes aportar un aval privado (por ejemplo, de tus padres) o un aval público como los del ICO, el banco tendrá más garantías de que no asumirá todo el riesgo, lo que permite acceder con mayor facilidad a hipotecas al 100%.

3. Si compras inmuebles de bancos

Con el objetivo de deshacerse de viviendas heredadas de embargos o ejecuciones hipotecarias, los bancos suelen ofrecer condiciones de financiación muy ventajosas para los pisos que forman parte de su cartera inmobiliaria. Con lo cual, en estos casos es más fácil conseguir una hipoteca sin entrada.

4. Si demuestras solvencia extrema

Si eres funcionario o tienes un contrato indefinido en un sector con desempleo cero (tecnología, salud), las entidades están dispuestas a negociar ese 100% de financiación para captarte como cliente a largo plazo.

¿Cómo conseguir una hipoteca sin entrada?

Si lo has valorado bien todo y quieres pedir una hipoteca sin entrada, a continuación te explicamos cuáles son los pasos a seguir:

1. Busca bancos que ofrezcan hipotecas al 100%

  • ING: financia hasta el 100% con su Hipoteca Joven en toda España.
  • ABANCA: 100% para primera vivienda en Madrid (menores de 40 años) y Galicia (menores de 36). Para otras regiones y perfiles jóvenes, ofrecen entre el 95% y 97,5%.
  • Ibercaja, Unicaja y Kutxabank: condiciones parecidas para menores de 40 años en comunidades como Madrid, Castilla y León, Andalucía o Extremadura.
  • Banco Santander y BBVA: financian hasta el 95% con convenios con el ICO para jóvenes.
  • Imagin, Bankinter y Pibank: suelen rondar el 90% para perfiles muy concretos.

2. Apóyate en un bróker hipotecario

Los brókers especializados suelen conocer al dedillo qué banco está más dispuesto a financiar al 100% y negociarán por ti. De hecho, en muchos casos sus servicios son gratuito, ya que cobran del banco donde acabaremos firmando. Eso sí, asegúrate de que esté regulado por el Banco de España. 

3. Busca avales: públicos o privados

Si tienes menos de 35 años, infórmate sobre los avales ICO. Estas garantías públicas cubren ese 20% que normalmente no presta el banco. Otra opción es pedir un aval privado a un familiar, aunque siempre con responsabilidad. Ten en cuenta que si algo sale mal, la persona que avala responderá con su patrimonio.

4. Infórmate de las ayudas autonómicas

Muchas comunidades cuentan con programas específicos para jóvenes: desde avales complementarios hasta subvenciones directas. Programas como «Mi Primera Vivienda» en Madrid o «Garantía Vivienda Joven» en Andalucía han actualizado sus condiciones para facilitar las hipotecas sin entrada.

5. Demuestra solvencia

Prepara bien tu documentación: contrato indefinido, nóminas, declaración de la renta, etc. Todo suma. Además, si tienes pocos préstamos o deudas pendientes, tu perfil mejorará a ojos del banco.

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